Querido Simón,
Me gustaría que aceptaras este juego, para mí es un juego serio. Quiero desgranar en estas líneas reflexiones, vivencias, afectos, opiniones, inseguridades… qué se yo. Me gustaría que si lo ves interesante y, de alguna forma, te está sirviendo para crecer, lo compartas con tus primos. Es probable que pasados unos años, cuando puedas comprenderlo, al leerlo te parezca el diario del «abuelo cebolleta». Si así fuera, tu abuelo habría fracasado estrepitosamente. Nada más lejos de mi intención. No pretendo nada trascendente, solo entablar contigo, con vosotros, una conversación cotidiana sobre lo divino y lo humano, pero sin pretensiones. Seguiremos charlando. Hasta la próxima.
