Queridos Simón, Dácil, Myriam y Diego: Os voy a hacer una confidencia: Cada día, cuando me levanto de la cama, ¿ sabéis lo que hago ? voy a la cocina, abro la puerta y salgo al porche a contemplar el amanecer haga calor, frío o chaparree. Me gusta agradecer a la vida, y yo, como creo en Dios, también agradezco a Dios, el gran regalo de un nuevo día, de una nueva oportunidad que se nos brinda para enmendar errores, para seguir amando, para seguir viviendo. Este pequeño gesto me ayuda a encarar el día positivamente, aunque a veces no lo consiga.
¡ Qué importante es encarar la vida con ánimo positivo! En algún momento de mi vida alguien me habló de que todos deberíamos proponernos comenzar el día practicando las dos «eses»: saludando y sonriendo. Son dos gestos que parecen insignificantes, pero que suavizan las relaciones. El saludo con sonrisa envía un mensaje positivo a quien lo recibe y nos dispone favorablemente ante cualquier circunstancia. Hay que ser educados. Saludad siempre y sonreid todo lo que podáis.
Hace años estuvo de moda una canción que a mi me encantaba por su mensaje positivo: » Viva la gente»
Esta mañana de paseo
con la gente me encontré,
al lechero, al cartero,
al policía saludé.
detrás de cada ventana
también yo reconocí
mucha gente que antes
ni siquiera la vi.


