Queridos nietos: Rebuscando en mi escritorio, entre mis papeles, he encontrado esta mañana algo que escribí hace ya más de tres años y que estaba destinado a ser publicado en mi blog. Si no lo publiqué fue porque la pereza me venció; no me encontré con fuerza para seguir escribiendo, y pasaron más de tres años perezosamente en mi vida.
Hoy os lo quiero regalar porque deseo llevaros a vuestro ánimo la certeza de que la pereza es una mala consejera, es una pésima compañera en el viaje de la vida. Sé que, con frecuencia, nos cuesta hacer lo que debemos. Sé que la «señora pereza» nos tienta haciéndonos ver que se está mejor tirado en el sofá viendo la tele, jugando a la tablet…..que haciendo «los deberes»; pero vencer la pereza nos forma, nos da profundas satisfacciones, fortalece nuestra voluntad, templa nuestro carácter. Yo hoy estoy contento porque, aunque tarde, he conseguido hacer lo que debí hacer hace mucho tiempo: el escrito se va a editar, ahí va….
«El reencuentro»
» Han pasado más de dos años. La ilusión con la que comencé mi blog se ha ido desvaneciendo con el tiempo. Pero no se trata de lamentarse y lamerse las heridas. Lo importante es que estoy aquí y con fuerza renovada para compartir; ¡ no sé qué ! pero siempre hay algo que compartir, si realmente es eso lo que se desea.
Esta segunda etapa de mi blog tiene un componente especial: la presencia en mi vida de mi nieto Simón. Una presencia que, lejos de restar, ha aumentado y…¡ de qué forma ! mi dependencia afectiva y vital de mis nietos: Diego, Myriam y Dácil, que me han regalado ocho, cinco y tres años maravillosos. Simón acaba de cumplir un añito y ¡ qué mejor regalo que mis reflexiones, mis ocurrencias, mis tonterías…! Yo no sé si os van a servir para algo. A mí, ya me están sirviendo y ¡¡¡os lo agradezco!!!».
