La ilusión de vivir

Buenos días: Desde el 7 de Diciembre del año 2022, mi blog no te había saludado, mi querido Simón, tampoco a tus primos. Y, no es que no hayan ocurrido cosas: celebramos la Navidad todos juntos en Colmenarejo, viniendo la familia de Canarias, fuisteis a pasar el carnaval en febrero al Hierro, pasando por las Palmas y Tenerife, han pasado muchas cosas para comentar… es que yo no encontraba momento para sentarme y entablar una conversación con vosotros sobre cualquier cosa.

A veces no es lo más importante la materia sobre la que versa la conversación. Lo importante es hablar, intercambiar ideas, saludarnos, decirnos que estamos aquí, que nos necesitamos, que nos queremos. Sentir que alguien se interesa por nuestras cosas, saber que importamos a alguien.

Esta mañana me he levantado muy temprano. El sol se colaba por la ventana de mi habitación, saludándome con delicadeza. Perezosamente me he ido despertando, ayudado por el revoloteo de unos pájaros en el jardín. ¡Ya está aquí la Primavera! De pronto me he puesto contento. La Primavera me gusta, me da alegría. Es siempre el comienzo de algo, la naturaleza se despierta: las flores, los árboles, los campos, los animales…la vida.

Me ha invadido un deseo inmenso de levantarme, de comenzar el día con ilusión, de preparar el desayuno, de deciros, desde nuestro blog, que os quiero. Así me gustaría levantarme todos los días, convencido de que cada día es único, con bonitas sorpresas por descubrir. Así me gustaría que fueran todos los días de vuestra vida. Hay que empeñarse en ser felices, en renovar cada día la ilusión, porque siempre, después del invierno, llega la Primavera, la vida, el inicio de algo sorprendente.

La Primavera nos tiene que pillar como a la naturaleza, preparados para florecer. Nos tiene que encontrar levantados, de pié, listos para salir a caminar, a vivir… porque, ¡queridos nietos!, si estamos vivos ¡tenemos que vivir! y aprovechar cada momento que la vida nos regala.

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