» Vuelva usted mañana»

Queridos Simón, Dácil, Myriam y Diego: Hoy he acompañado a vuestra abuela Pilar a «Servicios Sociales» de la Comunidad de Madrid, donde teníamos una cita desde hacía 20 días, para tratar de gestionar una ayuda que alivie y mejore la vejez de la yaya Elvira. Podéis suponer acertadamente que nuestras gestiones han tenido resultado negativo.

Alucinados hemos asistido, mientras esperábamos a que nos atendieran, a la siguiente escena: Un viejecito, en silla de ruedas, acompañado de su cuidadora, acudía a una entrevista con la Asistente social fijada desde hacía unos 30 días. Discutían en el mostrador con el funcionario de turno porque no le querían atender; se le había la hora de la cita; eran las 10,30 y la cita estaba fijada para las 10,00 hh. El viejecito no decía nada, pero el cabreo de la cuidadora era monumental. A la cuidadora no le sirvió de nada. «Tiene ud. que esperar a ser citada de nuevo», decía el funcionario, y de ahí no se apeaba.

La abuela y yo nos miramos alucinados. No podíamos creer lo que estábamos viendo. Recordamos el «vuelva ud. mañana» de Mariano José de Larra. La vejación del ciudadano se estaba produciendo delante de nuestras narices, en pleno siglo XXI; pero Mariano José de Larra fue un periodista, crítico satírico, escritor costumbrista que plasmó la vida del ciudadano español de la primera mitad del siglo XIX en la que vivió.

Habían pasado casi 200 años y ¡seguíamos igual!. Al ciudadano se le sigue maltratando, se le sigue vejando. En plena democracia, en el siglo XXI, al ciudadano se le sigue tratando no como tal sino como súbdito. Yo, os confieso con vergüenza, debería haberme levantado para increpar educadamente al funcionario y defender al pobre viejecito herido en su amor propio y en sus derechos.

Vosotros, sed valientes, no os resignéis y exigid con razones vuestros derechos como personas, como ciudadanos. Trabajad para que los derechos que la democracia reconoce en las leyes al ciudadano, se reflejen en la calle, pasen a ser parte viva de las relaciones sociales.

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