Mi caballo de cartón

Estos días, vuestro abuelo, anda bastante obsesionado con la invasión del pueblo ucraniano por parte de Putin. Y digo Putin conscientemente porque, no son los rusos quienes están invadiendo Ucrania, sino Putin y su entorno ideológico, dictatorial y anexionista.

Esta mañana, al despertarme, me he descubierto pensando: Qué difícil resulta llevar al ánimo de los niños la idea de que los abusos hay que desterrarlos de sus relaciones cotidianas en el ámbito escolar, familiar, de amistad…; de que hay que respetar a las personas, las normas de convivencia, la libertad del otro… Y resulta aún más difícil cuando los adultos, para resolver los conflictos que irremediablemente surgen en nuestras relaciones, recurrimos a la fuerza. ¡Qué incongruencia! ¡qué mal ejemplo!

Putin, en esta invasión, no sólo persigue ganarla: quiere arrasar a todo un pueblo, imponer su superioridad, su voluntad política por la fuerza. Sus armas son sus razones. ¡ Cómo me gustaría vivir en un mundo libre de armas de destrucción masiva!, un mundo más civilizado. Espero que vosotros, más inteligentes que nuestra generación, lo consigais, queridos.

Me vienen a mis recuerdos, unos versos que aprendí de muy niño, cuando empecé a conocer las letras en un libro que yo identificaba entonces como » Paramijo » ( para mi hijo ):

Dame pronto mi caballo, mi caballo de cartón,

voy a matar a la bruja, a los duendes y al dragón

que tienen aprisionada a la princesa Mariló,

en un castillo sombrío donde no hay aire ni sol.

» Dame pronto mi caballo, mi caballo de cartón»

«El toro por los cuernos»

Hoy estoy triste, ¡menuda novedad! Últimamente me sucede a menudo. Quiero pensar, para aligerar mi responsabilidad personal, que es una secuela de la pandemia padecida (con demasiada frecuencia recurrimos a la pandemia para justificar hasta lo injustificable); pero no, queridos míos. Hay que ser valientes y coger «el toro por los cuernos».

A poco que bucee en mi interior, me encuentro con la verdadera razón de mi tristeza: estoy triste porque no estoy contento conmigo mismo, no me gusta lo que hago. Nos ponemos tristes cuando no cumplimos lo que nos proponemos, cuando estamos inactivos, apáticos, cuando no sabemos qué hacer. Cuando esto nos sucede, no tenemos más remedio que reaccionar. Si estamos vivos, tenemos que vivir… y si vivimos, tenemos que convivir y todo esto llenará nuestra vida.

No hay nada que proporcione más alegría, que llene más el corazón, que intentar ser útil, aunque sea en pequeña medida, a aquellos con los que convivimos, empezando por los cercanos, por los amigos, por la familia.

Procura sonreír siempre, Simón; las dificultades, seguro que serán menores. Díselo a tus primos, hazme este favor.

Me gustaría

Querido Simón,

Me gustaría que aceptaras este juego, para mí es un juego serio. Quiero desgranar en estas líneas reflexiones, vivencias, afectos, opiniones, inseguridades… qué se yo. Me gustaría que si lo ves interesante y, de alguna forma, te está sirviendo para crecer, lo compartas con tus primos. Es probable que pasados unos años, cuando puedas comprenderlo, al leerlo te parezca el diario del «abuelo cebolleta». Si así fuera, tu abuelo habría fracasado estrepitosamente. Nada más lejos de mi intención. No pretendo nada trascendente, solo entablar contigo, con vosotros, una conversación cotidiana sobre lo divino y lo humano, pero sin pretensiones. Seguiremos charlando. Hasta la próxima.

Reinicio. Estoy aquí

plant-g566e172f2_1920Por fin estoy aquí, después de tantos meses de pandemia en los que me he sentido ausente, apático, como perdido, sin objetivos, suspendido en el vacío, seco por dentro y por fuera. Los años se me han venido encima, soy un pobre viejo prematuro. Estoy descubriéndome arrugas también en el alma.

Quiero reaccionar, esta situación no me agrada. Quiero pensar que aún puedo hacer cosas, que puedo ser útil para alguien. Quiero encontrar mi nuevo sitio, y sé que lo voy a encontrar, que lo estoy encontrando. Lo prometo.

La pasión de la política española

congreso-de-los-diputadosHan pasado ya tres meses de las elecciones y estamos, no sólo donde estábamos el día 21 de diciembre, sino muchísimo peor. A estas alturas, los partidos no se han enterado de los resultados electorales. No saben quién ha ganado las elecciones y, lo que es aún peor, ignoran quiénes las han perdido.

Una de dos, o nuestros políticos tienen un cociente intelectual casi al borde y son incapaces de entender que España no se puede permitir perder más tiempo, o carecen del sentido del deber, del sentido de la responsabilidad que exige pensar en el bien común y dejar de mirarse el ombligo. Muy probablemente en los políticos españoles (me niego a llamarles líderes porque no tienen esa altura) se dan al mismo tiempo las dos posibilidades descritas. Porque de lo contrario me resulta prácticamente imposible entender el espectáculo que vienen dando en estos meses.

Podemos, lobo con piel de oveja, enrocado en su objetivo antisistema, persigue compulsivamente el poder para ocuparlo y quedarse en él. Es el partido de los «okupas» del poder y, en cuanto toca poder, no lo suelta ni echándole agua caliente. Y además lo ejerce despótica y sectariamente, incumpliendo los códigos éticos que exigen cumplir a los demás. Los ejemplos son abrumadores y constantes: Pedro de Palacio, Luis Benítez, Jorge Bail, Andrés Bódalo, Celia Mayer, Rita Maestre…y así podríamos seguir hasta completar una larga lista de personajes de Podemos que siguen ejerciendo el poder, que siguen tomando decisiones que nos afectan a todos, cuando no tienen talla moral, ni técnica, ni personal para dirigir una comunidad de vecinos.

En esto siguen prusianamente la norma marxista: «Ocupemos el poder para poder influir en la sociedad», comportándose en política dictatorialmente, aunque disfracen sus decisiones con asambleas ciudadanas que ellos ocupan, dirigen y manipulan a su antojo. En estos meses ya han demostrado suficientemente lo que significan las instituciones para ellos. Las utilizan como si fueran su propio cortijo y, el Congreso de los Diputados, como el salón de su casa donde se reúnen unos cuantos amiguetes mal educados.

El espectáculo del PSOE es para echarse a llorar. Ver a su Secretario General pidiendo limosna en todas las esquinas, haciendo autostop en todas las carreteras para que le acerquen a La Moncloa, a mí me resulta patético. Y si a mí, que no tengo nada que ver con el socialismo, esta actitud del Sr. Sánchez me provoca vergüenza ajena, a los socialistas de una pieza, como poco, les debe indignar.

A Pedro Sánchez se le nota demasiado que está deseando llegar a La Moncloa, y yo me pregunto: ¿para qué? Supongo que para ejecutar su programa, pero… ¡si no tiene programa! ¿Qué programa? ¿Aquel ya olvidado con el que se presentó a las elecciones del 20 de diciembre y no sólo las perdió sino que cosechó el peor resultado en la historia electoral del PSOE? ¿O el consensuado con Ciudadanos y que no obtuvo la confianza de la Cámara? ¿O el que piensa consensuar a última hora con Podemos mediante la chapuza del «corta y pega»?

Sánchez pretende encabezar patéticamente un gobierno, sustentándose en 90 diputados, ignorando a los 123 diputados del partido ganador de las elecciones y despreciando a los casi siete millones de españoles que votaron al Partido Popular. ¿Para qué querrá este «personajillo» llegar a La Moncloa? Yo más que perfil de Presidente del Gobierno le veo, como mucho, perfil de presentador de un programa de telepasión.

Está empeñado D. Pedro el Breve en presidir un gobierno «a la valenciana». ¿Y por qué no un gobierno «a la madrileña»? ¿O es que las Cortes Valencianas han legislado con mayor contundencia sobre la corrupción, lo social o la regeneración democrática que la Asamblea de Madrid? La única razón válida para D. Pedro el Breve es que el gobierno «a la valenciana» lo presidiría él y un gobierno «a la madrileña» no.

Valoro el esfuerzo de Ciudadanos por intentar componer una mayoría minoritaria que consiga sacar a España del impasse electoral, pero, sinceramente, creo que se ha equivocado de socio. Ha renunciado inexplicablemente, sobre todo para sus votantes, a apoyar la lista más votada, sobrevalorando los 90 escaños del PSOE frente a los 123 del PP. Ha firmado un acuerdo de gobierno con Pedro Sánchez que es papel mojado, no sólo porque ha sido rechazado mayoritariamente por la Cámara, sino porque Pedro Sánchez, a la primera de cambio, traicionará a Ciudadanos incumpliendo lo firmado.

La cara de Albert Rivera puede ser un poema cuando descubra que se queda compuesto y sin novio. Cuando descubra que, a pesar de sus esfuerzos, de su valía, de su belleza, Pedro ha preferido al de la coleta. La política española durante estos tres meses está siendo un vodevil, pero el único que está padeciendo esta situación es el pueblo español del que, al parecer, nadie se acuerda.

El Partido Popular debería hacer lo imposible por evitar el retroceso de España, tirando por la borda los esfuerzos de estos cuatro años. Es indudable que fue el partido ganador de las elecciones y, precisamente por eso, ha de ser el partido generoso que facilite el acuerdo para formar el gobierno que a España le conviene en estos momentos. Y si para ello el Presidente tiene que hacerse a un lado y dejar el paso libre para que otro intente el acuerdo, lo debe hacer.

Es el momento de la generosidad, de pensar en España y no en particularismos. El PP debería aprovechar el presunto idilio entre PSOE y Ciudadanos para conseguir que Ciudadanos le pida al Sr. Sánchez lo que tanto pide al PP, la abstención, para dejar vía libre a un gobierno de centro derecha en España.

Pero sigo pensando, como adelanté hace ya tres meses, que terminaremos, por las ansias de D. Pedro el Breve, teniendo un gobierno de Podemos presidido por el Sr. Sánchez. Y, entonces sí, que el desastre nos coja doblemente confesados.

Una mujer valiente

cifuentesCorren malos tiempos para la política y, por ende, malos tiempos para la economía. Apenas estamos dando los primeros pasos en la tan deseada recuperación económica y ya se ciernen sobre España los densos nubarrones de la incertidumbre. Los españoles somos así: preferimos los vericuetos, los experimentos, las emociones fuertes, los sobresaltos a lo previsible.

Sería relativamente fácil elegir la senda de la sensatez si tuviéramos políticos de talla, sensatos, generosos, guiados por la idea de servicio al pueblo. Pero la realidad política española es bien distinta: la sensatez y la generosidad brillan por su ausencia.

A los independentistas catalanes, y me temo que a los separatistas en general, les interesa que se forme en Madrid un gobierno débil, con graves hipotecas para defender con garantía de éxito la unidad de España.

Las fuerzas de izquierda, los radicales y los antisistema sólo tienen un objetivo: desalojar del poder al Partido Popular, como el único responsable de las desigualdades económicas de los españoles. Persiguen, dicen ellos, el reparto justo de la riqueza, olvidándose de que, para repartir el trabajo, antes hay que crearlo. Ignorando que la riqueza sólo puede repartirse equitativamente si previamente se crea.

Al PSOE únicamente le mueve su propia necesidad de supervivencia y se ahoga dentro de su propia indefinición. Deambula por la política española como pollo sin cabeza y lo mismo le da ocho que ochenta.

Aventuro una predicción: tendremos gobierno presidido por Sánchez, aunque no será un gobierno socialista, más bien, cualquier cosa menos socialista. Un «totum revolutum» sin orden ni futuro. Aventuro esta predicción porque a Pedro Sánchez le veo únicamente con una idea: llegar a la Presidencia del Gobierno y, para conseguirlo, diga él lo que diga, pactará con quien sea, perdiendo toda dignidad y tragando el sapo del referendum catalán o la propia independencia catalana.

Pero si mi predicción se cumple, como ya dije en un post anterior, «que Dios nos coja confesados» tanto a los españoles como a los socialistas, porque supondría un frenazo en toda regla a la incipiente recuperación económica, una merma sustantiva de la credibilidad de España en Europa y un retroceso importante en el desarrollo de España. Y, en cuanto al socialismo, dejaría de ser el PSOE el partido que durante décadas fue el referente de la izquierda civilizada en España para convertirse en un partido residual, fagocitado por el populismo izquierdista de Podemos.

Existe en la política española una fuerza que, a mí, al menos, me genera ilusión: Ciudadanos. Saben estar, como partido, a la altura de las circunstancias. Albert Rivera es un líder serio, generoso, responsable, cumplidor, preocupado y comprometido con el futuro de los españoles. Está demostrando que hay otra forma de hacer política y que el camino es la regeneración democrática y la reforma institucional.

La Comunidad Autónoma de Madrid es, a mi entender, un ejemplo claro de la nueva política. La presidenta Cristina Cifuentes, sin mayoría absoluta, pero sin complejos, apoyada responsablemente en las líneas esenciales por Ciudadanos, pero también, como debe ser, marcada muy de cerca en sus decisiones, está desarrollando una política realista, teniendo muy claro que la política es servicio al pueblo, que la política está para solucionar los problemas de los ciudadanos y nunca para crearlos. Es una mujer valiente que planta cara a los problemas de la sociedad madrileña, apoyando e incentivando las inversiones creadoras de empleo en la Autonomía, convencida de que la creación de empleo es la medida que más ayuda a los menos favorecidos de la sociedad y, al mismo tiempo, proponiendo en la Asamblea medidas tan importantes como:

  • Supresión del aforamiento de los diputados regionales y de los miembros del Gobierno.
  • Reducción del número de diputados en la Asamblea.
  • Limitación del cargo de Presidente y Consejeros a dos legislaturas.
  • Incompatibilidad de funciones de los cargos públicos.
  • Listas abiertas.

Todas las fuerzas políticas representadas en la Asamblea de Madrid deberían apoyar estas medidas, y este modelo podría perfectamente reproducirse en la política nacional.

Ilusionante tarea

Rivera 2015 en fotos blogNos encontramos inmersos en plena campaña electoral. A nadie se le oculta la importancia de estas elecciones tanto en clave interna como externa.

La situación internacional es convulsa: la cultura, la forma de vida, los valores de la sociedad occidental están en el punto de mira de una fracción, tan violenta como fanática, del mundo islámico. Y, ante este panorama preocupante, nuestro voto ha de ser extremadamente responsable, porque no todas las opciones que nos piden el voto se manifiestan de la misma forma ante este hecho.

IIglesias 2015 en fotos blogEl BUENISMO ante la violencia no tiene ningún sentido. La violencia nunca tiene justificación. A los violentos hay que perseguirlos y castigarlos. Una sociedad sensata ha de protegerse de los violentos siendo previsora. No seamos incautos o hipócritas y controlemos sobre todo quién entra en nuestra sociedad porque corremos el riesgo de tender la mano a quienes quieren destruir lo que tanto nos ha costado construir.

Por tanto demos nuestra confianza a quienes, en este tema, no son ambiguos. Yo lo tengo claro. ¿Y usted?

En nuestra sociedad, la situación también es crítica porque todavía seguimos enfrentando la situación de crisis económica, la corrupción, el desafío soberanista no sólo en Cataluña, la pérdida de valores… Y tenemos que ser capaces de apoyar a aquellas formaciones que tienen planteamientos y propuestas serias ante los diferentes problemas.

P Sanchez2015 en fotos blogLas campañas electorales deberían servir para presentar a los ciudadanos las soluciones que cada líder tiene sobre las cuestiones que nos preocupan; pero es inútil esperar de algunas formaciones políticas la explicación de su programa. Sentí inmensa vergüenza al comprobar, en el cara a cara televisivo, la pobreza intelectual del líder socialista, su estilo chulesco y macarra. Si ése es el perfil de un hombre que aspira a ser Presidente de España, ¡que Dios nos pille confesados!

Rajoy-2015 en fotos blogEspaña necesita un líder serio, con las ideas claras, con capacidad de liderar acuerdos en las grandes cuestiones, con deseo de modernizar la sociedad sin sobresaltos, con posibilidades de ganar el futuro tanto en lo económico como en lo social. Un líder cercano que provoque confianza, un líder con conocimientos, un líder con un buen equipo que sepa planificar y delegar. ¡Menuda tarea!

No sé si en el panorama político español existe un líder así; pero sí sé que España lo necesita y, si no existe, tendremos que fabricarlo con retales de diferentes formaciones políticas. Los vientos de cambio en España no nos empujan hacia una vuelta al pasado de pésimo recuerdo, nos empujan hacia el futuro, hacia un horizonte limpio que tendremos que construir entre todos con esfuerzo, pero con mucha ilusión y una gran dosis de generosidad.

Desde Escandinavia con amor (IV)

A las siete ya estábamos desayunando. Parece que teníamos, más que prisa, ansia por conocer más cosas, a pesar de que muchos de los integrantes del grupo ya habían viajado bastante: Tailandia, Jordania, el mar del Norte, Argentina, Egipto…

Entre salmón, salazones, quesos y mermeladas la conversación se fue haciendo interesante. Alguien comentaba lo curioso que resultaba constatar como la Lengua era la asignatura más importante en la primera etapa de la vida, la Economía en la etapa de madurez y la Geografía en la tercera edad.

Impresionado, seguramente por el entorno, alguien deslizó un debate sobre la política hidráulica en España y la imperiosa necesidad de impedir que se marche una sola gota de agua al mar.
SDC11334El guía nos sacó de nuestra conversación. Partíamos rumbo a Lillehammer, sede de los juegos olímpicos de invierno del 94. Durante el trayecto visitamos el glaciar Böya Brik, el más grande de la Europa Continental. El paisaje resultaba idílico. Ante nuestros ojos desfilaban las construcciones típicas de los pastores noruegos y los rebaños, montañas verdes tachonadas de casas pintorescas y ríos, de aguas bravas en el entorno del glaciar, y caudalosos en el área de Lillehammer, nos estábamos acercando a la ciudad de Hamar, ciudad noruega cercana a la frontera con Suecia.

Es una ciudad armónica, sorprendentemente con mucho ambiente, seguramente por su universidad, una de las más prestigiosas de Noruega. Quedaban restos de hogueras de la celebración del solsticio de verano, las hogueras de la noche de San Juan que los jóvenes seguían festejando a las once de la noche con un sol brillante.

A la mañana siguiente cruzamos la frontera. Los verdes seguían siendo espectaculares, ríos y lagos tapizaban el paisaje; pero las montañas prácticamente habían desaparecido y ante nosotros se abrían cómodas autapistas al estilo europeo.

Antes de llegar a Estocolmo, que era nuestro destino final, visitamos la ciudad de Karlstad. Su plaza es el centro y en ella bailamos rodeados de jóvenes a ritmo de una música muy agradable. Eran los primeros días del verano y la gente bullía después del letargo invernal. A tiro de piedra de la plaza se alza la catedral luterana, muy interesante, constantemente renovada desde su inauguración en Julio de 1730 hasta la última adaptación en 1997-98.

El autobús salió flechado hacia Estocolmo con ganas de descansar. Durante dos días pateamos la ciudad sin prisas, nos enamoró.

SDC11414La huella de Alfred Nóbel aparece en todos los rincones de la ciudad. Gracias a la acción de la dinamita, con la que tanta fortuna amasó, se pudo construir el barrio alto de los pescadores sobre roca dura, desde donde se contempla una panorámica privilegiada de la ciudad y la maravillosa confluencia del  mar Báltico y el lago Mälar o Mälaren. También la dinamita facilitó la construcción de las esclusas que controlan la altura del agua permitiendo la navegación sin sobresaltos en la confluencia del mar y el lago, y la Fundación Alfred Nóbel hace todos los años posible la celebración de los premios Nóbel en el Ayuntamiento de Estocolmo.

SDC11391Es ésta una ciudad de agua, abierta al mar, formada por 14 islas. Cuenta con 57 puentes que facilitan el intercambio constante de personas. Estocolmo es una ciudad bulliciosa, con edificios señoriales que se asoman al Báltico y al  lago Mälar o flanquean Drottningatan, la calle peatonal, centro de la vida de la ciudad, que arranca en el puerto y sube hasta el Observatorio. Entre sus edificios monumentales destacan: el conjunto formado por el Palacio Real, la Catedral y el Parlamento en Gamlastan, la Casa de la Ópera, la Estación Central, el Ayuntamiento, el mercado y las diferentes  iglesias que jalonan la ciudad.

Nos quisimos despedir con un paseo por el lago en barco.¡Merece la pena! se descubre una  perspectiva diferente: aparece un Estocolmo monumental verde contrastando con el azul de sus aguas.

SDC11397El 28 de Junio amaneció con un sol espléndido. Pasamos la mañana despidiéndonos de rincones entrañables..Pateamos las calles que, como radios de rueda, confluyen en el centro del casco antiguo. Justo en el centro histórico, en la plaza del Comercio, asistimos a un concierto maravilloso de marchas militares. Tuvimos el privilegio de asistir al cambio de guardia en el Palacio Real, ceremonia colorista y marcial que los suecos contemplan con respeto y orgullo.
De camino al autobús, nos topamos con la Escuela de  arte dramático de Estocolmo. Sendos monolitos homenajean a sus dos alumnas más aventajadas: la divina Greta Garbo y la no menos divina Ingrid Bergman.

El autobús anunciaba la hora cero. El viaje tocaba a su fin. El autobús bordeó el lago mientras infinidad de veleros maniobraban en la bahía de Estocolmo . Cuatro trasatlánticos montaban guardia y hacían sonar sus sirenas, la regata había comenzado.

A las siete de la tarde el avión despegaba rumbo a Madrid. Desde el cielo pudimos contemplar una puesta de sol espectacular; el viaje ciertamente había merecido la pena y con ese pensamiento nos dormimos.

Desde Escandinavia con amor (III)

SDC11288A las dos de la mañana me desperté. El sol dibujaba un cuadro de belleza indescriptible sobre el fiordo de Oslo. Repuse fuerzas con un breve sueño y un abundante desayuno. El autobús tomó rumbo a Bergen, teníamos por delante una maratón de 1.680 kilómetros por tierras noruegas y suecas hasta llegar a Estocolmo.

El trayecto de Oslo a Bergen fue sencillamente espectacular, un día de hielo y nieve: cruzamos lagos helados, atravesamos kilómetros y kilómetros de tierra nevada. El autobús se detuvo y bajamos a tirarnos unas bolas, disfrutamos como niños. En Madrid habíamos dejado temperaturas de 38ºC.

A medida que nos acercábamos a Bergen, siempre por preciosas carreteras nacionales (en Noruega no hay autopistas), el paisaje iba cambiando de blancos a verdes. Cuando el cansancio comenzaba a hacer mella en nosotros, la visión majestuosa de Bergen me cautivó.

SDC11298Bergen es una ciudad pequeña, limpia, colorida, entrañable; constituye la entrada por excelencia a los fiordos. Recostada entre los fiordos Hardanger y Soguefjord, está flanqueada por siete montañas. La huella hanseática es notable. Puedes perderte por sus calles, visitando el Bryggen, muelle medieval hanseático con sus casas únicas, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, justo al lado de su famoso mercado de pescado. Culturalmente, en Bergen se nota la huella de Ibsen y del gran compositor Edvard Grieg, hijos de la ciudad.

Dejamos Bergen, con el sentimiento de que nos hubiera gustado pasar más horas en la «ciudad entre las siete montañas», al mismo tiempo que varios cruceros comenzaban a desperezarse en el puerto buscando la entrada del fiordo que les llevara a mar abierto.

Nuestro autobús encontró el descanso en un pintoresco «hotel rural» al lado del fiordo. Por la mañana, después de cruzar el túnel más largo de Europa, enbarcamos para hacer un mini crucero por el «fiordo de los sueños». Es una experiencia única. Me llamó la atención las inumerables aldeas apostadas en sus orillas, las montañas altísimas que flanquean el fiordo, las inmensas cascadas que constantemente se precipitan en sus aguas y la paz que se respira en ese entorno. Tuve un sentimiento de pequeñez entre la inmensidad de la naturaleza.

SDC11316Antes de retirarnos a descansar, tuve la oportunidad de seguir sorprendiéndome con un viaje fantástico en el tren de Flam, una obra maestra de la ingeniería noruega. Es un recorrido inolvidable en un tren que serpentea ascendiendo por el interior de la montaña, desapareciendo y apareciendo en infinidad de pequeños túneles y llegando a alcanzar un desnivel de 865 metros. Las vistas son únicas: cascadas, montañas recortadas, valles, lagos con sus aldeas coloridas, ríos de aguas bravas. La parada que hace el tren para admirar la cascada de Kjos es un sueño; la música suave y la espuma de la gran cascada te envuelve y te invita a perderte siguiendo el canto hechizante de las hadas.

Con estos recuerdos me dormí esperando poder ver, al día siguiente, el sol de media noche.

Desde Escandinavia con amor (II)

SDC11226Después de las primeras indicaciones del guía, nos aposentamos en el hotel y salimos a conocer Oslo. Nuestro hotel estaba al pie del fiordo de la capital, de belleza impresionante y una longitud de cien kilómetros, por el que navegan trasatlánticos inmensos. Oslo es escala obligada, igual que Estocolmo, de numerosos cruceros.

Oslo es una ciudad pequeña, en la que te sitúas con bastante facilidad. Es una ciudad tranquila, nadie tiene prisa, todos disfrutan del entorno. Yo no diría que es una ciudad bella, pero sí interesante, diferente, abierta al mar. Abierta, sobre todo, al futuro entorno al edificio de la ópera y el ballet nacional, impresionante construcción moderna en mármol de Carrara, símbolo de la nueva Noruega, rica en petróleo y en gas.

Esta Noruega rica, con un nivel de vida altísimo, se dejaba ver paseando por Aker Brygge, el paseo del puerto, lugar de moda, plagado de restaurantes y cafeterías en los que una cerveza te puede costar 18 €. Este Oslo «nuevo rico», que tiene sus residencias en sobrios edificios en el Oeste de la ciudad, contrasta con el Oslo pobre, antes del petróleo y el gas, del que quedan unas cuantas casas humildes de madera situadas en una de sus colinas, testigos mudos del gran incendio que calcinó en el s.XIX gran parte de la ciudad. Desde entonces rige la prohibición de construir en madera a pesar de su riqueza forestal.

Resulta paradójico también que, a pesar de su riqueza en petróleo y en gas, quizá sea uno de los países más respetuosos con el medio ambiente y que más y mejor están desarrollando energías alternativas, comercializando y apoyando al máximo los vehículos eléctricos. Oslo es la capital menos contaminada del mundo.

SDC11276La ciudad antigua gira entorno a un plano de cruz latina. El trazo más largo está constituido por la c/ Karl Johans, calle peatonal por donde discurre la vida de la ciudad. En el extremo oeste se encuentra el Palacio Real, edificio majestuoso, integrado totalmente en la ciudad y rodeado de unos jardines por donde tranquilamente los ciudadanos pasean. En el extremo este se sitúa la Estación Central, recuperada para el ocio con bares modernos, y la Catedral luterana.

En el trazo transversal se sitúa en el extremo norte la Galería Nacional, que alberga, entre otras joyas, el grito de Edvard Munch; y en el extremo sur el Ayuntamiento, más interesante por dentro que por fuera. En la sala presidida por un gran mural, obra de Munch, tiene lugar la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz.

SDC11275Disfruté muchísimo la tarde que dedicamos a visitar los museos de Oslo. En un entorno paradisíaco nos sumergimos en la vida vikinga, visitando el museo de los barcos vikingos y contemplando los restos de la reina Osa y todo su ajuar. Nos ayudó a entender aún más la vida vikinga la visita al museo folclórico, en el que admiramos una iglesia vikinga y una casa típica perfectamente conservadas. Dando un salto en la historia, visitamos el museo del barco polar «Fram», impresionante barco del explorador noruego Nansen. Se nos explicaron numerosos detalles de las tres expediciones realizadas por los exploradores noruegos en este famoso barco y vimos documentos sobre la exploración del Polo Norte y la Antártida. Admiramos también la recreación, en el barco, del fenómeno de las auroras boreales. Todo muy interesante.

SDC11254Los dos días intensos en Oslo se completaron con una visita al Parque Vigeland, una meditación profunda sobre la vida cincelada en granito que el escultor Gustaw Vigeland realizó durante toda su vida y que donó a la ciudad de Oslo. Todos los grupos escultóricos son de un realismo impresionante y todos, centrados en cada una de las etapas de la vida, transmiten una profunda enseñanza. Pero el misterio de la vida sigue aún sin resolverse.

Después de degustar los famosos bocadillos de Oslo, con su salmón y sus salazones, nos retiramos a nuestro hotel para descansar. Teníamos por delante unas jornadas muy interesantes. Eran las 23h y seguía siendo de día. Nos estábamos acercando al solsticio de verano.