El secreto de sumario

secreto-de-sumario-674x300En esta sociedad del siglo XXI, el poder de los medios de comunicación es casi ilimitado. Todos los tienen en cuenta, todos los respetan, muchos los temen. Si un acontecimiento no se ve reflejado en los medios, no existe socialmente; se han convertido en algo imprescindible socialmente hablando.

Los sociólogos del siglo XX los identificaron con el 4º poder, vislumbrando su importancia en la sociedad del futuro. Hoy, en nombre del principio de libertad de expresión, se justifica casi todo, como si el principio de libertad de expresión o el principio al derecho de información fueran derechos absolutos y sacrosantos de la democracia.

Y es cierto que son unos derechos muy importantes, pero en democracia existen otros derechos que están al mismo nivel: el derecho al honor, el derecho a la intimidad, el derecho a la presunción de inocencia… No se puede, amparado en el principio de libertad de expresión, condenar a una persona con juicios paralelos, sacar a la luz pública el contenido de un sumario que debería estar protegido por el secreto sumarial. No se puede sostener que el fin, derecho y deber de informar, justifica los medios.

Ningún medio ilícito o moralmente reprobable se puede justificar por muy noble que sea el fin que se pretende alcanzar. Con demasiada frecuencia aparecen en los medios noticias que deberían estar amparadas por el secreto sumarial, y no sirve que los periodistas se escuden en las filtraciones de parte. Ellos saben que muchas veces esas noticias se consiguen con sobornos, presiones, extorsiones, chantajes… en definitiva, con malas artes ante las que poco o nada puede hacer el filtrador.

En una sociedad de libertad como la nuestra, en una sociedad democrática, lo único absoluto es la ley. Y si a los periodistas no les gusta que la ley ponga límites a su derecho de informar, tendrán que autorregularse con criterios sensatos, porque en democracia hasta los periodistas están bajo la ley.

Desde Escandinavia con amor (I)

fiordos-de-noruegaA las 7 de la mañana del 21 de junio, puntuales como un reloj suizo, nos reunimos en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid un grupo de 46 personas, entradas en los 60, cargadas de ilusiones, con muchas ganas de pasarlo bien. No nos conocíamos, salvo los amiguetes que suelen viajar juntos, pero poco a poco fuimos interactuando y, con algunos, hasta conectando.

Distrayendo, cada cual como podía, los nervios del vuelo, nos encontramos sentados en un Boeing 737 de la compañía Norwegian que a las 9 despegaba rumbo a Oslo. La mañana era preciosa, con un sol espléndido, y mientras el avión ascendía mi imaginación voló con él; recordé el verdadero pretexto de mi viaje: habían pasado 40 años desde que decidimos emprender juntos el viaje de la vida. ¡Cuántas vivencias! ¡Cuántas alegrías! ¡Cuántas tristezas! ¡Cuánta gente querida se ha ido quedando por el camino! Así es la vida, una línea continua que hay que vivir, un libro en blanco que hay que escribir. Esa compañera de viaje, que siente pánico a volar, estaba sentada a mi lado sorprendentemente tranquila. Nos miramos y comprendimos que el viaje iba a ser un éxito, que íbamos a disfrutar. Decidimos que nos lo merecíamos.

Casi sin darnos cuenta, entre sudoku y sudoku, entre cabezada y cabezada, el avión sobrevolaba Noruega. ¡Qué maravilla de mosaico! Todo ordenado, todo verde y azul, ¡cuánta agua! A vista de pájaro es lo que más sorprende, ¡fiordos y más fiordos, lagos y más lagos! El comandante nos anunciaba la maniobra de aproximación. El avión viró y, en ese momento, ante el espectáculo de verdes y azules que se abría en abanico ante nuestra vista, decidimos dedicar parte del tiempo que nos quedara a trabajar en una Organización que defendiera el medio, que valorara el agua como bien necesario y escaso. En España no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar ni una sola gota de  agua.

A las 12,30 en punto el avión tomaba tierra en el aeropuerto de Oslo. Comenzaba nuestra aventura.

¡Qué gente lleva mi carro!

Fuente: lainformacion.com

Fuente: lainformacion.com

Menudo papelón el de la recién estrenada alcaldesa de Madrid, Dª Manuela. ¡Qué buen ojo clínico para elegir su equipo! Srª alcaldesa, que Dios ¡perdón! que los hados le conserven la vista. Claro que pienso yo que a lo mejor no tenía usted mucho donde elegir, porque estos miembros de su equipo seguramente son lo más granado de su coalición. Es más, lo más probable es que el equipo se lo hayan impuesto.

En este tema yo no veo más que dos cuestiones: O usted, Dª Manuela no supo en ningún momento qué gente llevaba su carro, no supo de su curriculum, de sus antecedentes, de sus andanzas e intenciones; o sí lo sabía, pero tuvo que pagar un peaje si quería liderar la coalición. En ambos casos, perdóneme, Dª Manuela, usted es la responsable por ignorancia culpable o por sus amplias tragaderas.

Usted no puede dirigir, ni coordinar un equipo que parece un cajón de sastre en el que se integran, por ejemplo, Inés Sabanés, oportunista donde las haya, dejando izquierda Unida y arrimándose al árbol que más sombra dé en cada momento, pero creo que íntegra en los principios; Ignacio Murgui, otro que tal baila, utilizando la Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid como plataforma para su ascenso político (a los dos los conozco de mis tiempos no muy lejanos de presidente de una asociación de vecinos de Madrid), con otros como Guillermo Zapata, anti judío declarado y anti víctimas del terrorismo; o como Rita Maestre, especialista en asaltar la capilla de la Complutense, entre otras lindezas. Esto sólo para citarle algunos ejemplos.

Usted, Dª Manuela, tiene que dar un puñetazo en la mesa y cesar fulminantemente a los miembros de su equipo que no son dignos de representar a los madrileños. Pero usted está, discúlpeme, en una situación de debilidad. Lo máximo que ha hecho ha sido aceptar la dimisión del concejal de cultura y deportes Sr. Zapata y mantenerle de concejal. Este señor, con esta ideología filonazi no puede seguir ni un minuto más en el Ayuntamiento de Madrid. ¿Ustedes son los que venían a salvar a la sociedad?, ¿a regenerar la política?, ¿a traer aires nuevos?, ¿aires… de qué?, ¿de intransigencia?, ¿de revanchismo?, ¿de aniquilación del diferente?, ¿de destrucción del contrario?

Y, ¿qué decir de la portavoz Rita Maestre? Usted la justifica y se niega a cesarla porque usted distingue entre imputación por corrupción y las otras imputaciones, pero Rita Maestre está imputada y cualquier imputación debería valer para inhabilitarla para cualquier cargo público. Claro, que este principio es válido para otras formaciones, no para su coalición «Ahora Madrid». ¿Sabe usted, Dª Manuela, que Rita Maestre está imputada por usar la violencia? Esto es muy grave. La violencia no debe admitirse en ningún caso, ni aunque lo que se persiga sea algo justo. Pero debe pensar usted: mientras la violencia se ejerza sobre la iglesia, vamos bien. Y, si la violencia la hubiera ejercido supuestamente sobre las mujeres y estuviera por ello imputada, ¿también la mantendría en su equipo?

No puede Dª Manuela, viniendo de donde viene, retorcer tanto los principios legales. Le repito que un dirigente político tiene que dar de vez en cuando un puñetazo en la mesa y mucho me temo que usted, con su talante dialogante, cooperativo y reinsertador, está incapacitada para dar un puñetazo en la mesa cuando sea necesario. No hay más que analizar su primera ocurrencia en el minuto uno después de coger el bastón de mando: «La creación de cooperativas de madres para limpiar los colegios». ¿Por qué no de padres, digo yo? Tiene que reconocer, Dª Manuela, que esta idea no es totalmente original suya. Mi hermana, que ya ha entrado en los 70, me comentaba, a propósito de su feliz ocurrencia, seguramente generadora de la gran cantidad de empleo que necesita Madrid, que en su niñez, en la escuela unitaria de un pueblo de Castilla a la que asistía, se hacían turnos de madres y alumnos para barrer y limpiar la escuela, ignoro si formando cooperativa o no. Muchas de esas madres se integraron en el organigrama de la Sección Femenina.

Financiación y otras lindezas

A mi almohada mágica la noto hoy cabreada y bastante atropellada. Me dice:
– Estos de Podemos y sus acólitos apenas han comenzado a andar y ya gatean.
– Dentro de nada la sociedad española y, en concreto, sobre todo la de Madrid y Barcelona, se va a quedar alucinada al comprobar la cantidad de empleados colocados a dedo que van a trabajar en sus ayuntamientos.
– Me preocupa que aquella frase de P. Iglesias «El miedo ha cambiado de bando» se esté empezando a cumplir. Pero tú no tengas miedo. El miedo nunca ha sido creador de nada positivo.
– Eso sí, si tus representantes políticos, aquellos a los que tú has votado, necesitan tu respaldo, acude y dáselo, aunque enfrente se sitúen energúmenos. No es bueno que los representantes políticos libremente elegidos se sientan intimidados.
– Analiza con objetividad las noticias de los medios y sé muy crítico al aceptar su contenido. Estoy descubriendo, me dice mi almohada, que la ideología está imponiéndose a la veracidad en la información y eso es muy peligroso para la democracia, además de irresponsable.
– Te brindo una idea, me dice, sería muy saludable para la democracia que la sociedad española se enterara de los cauces de financiación de los medios de comunicación españoles para saber a quién o a quiénes rinden pleitesía. «Poderoso caballero es don dinero».
– ¿Te has preguntado alguna vez por qué no se trata de la misma forma los casos de corrupción en todas las formaciones políticas? La corrupción es igual de perversa se dé donde se dé.
– ¿Tendrá que ver con la fuente de financiación de los medios?

El día siguiente

lavanguardia.com

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¡Hay que ver que día más largo el día siguiente a cualquier acontecimiento importante! Me estoy refiriendo a las elecciones del día 24 de Mayo; aún no ha acabado el día siguiente.

Se nos ha dicho machaconamente que el día más importante para un ciudadano de una sociedad democrática es el día en el que, con su voto, decide por mayoría quién quiere que le gobierne durante un periodo de tiempo constitucionalmente establecido. Y ¡es cierto!, pero no es menos cierto que esa fuerza del voto, que debería estar en manos de los ciudadanos, pasa con gran facilidad a manos de los políticos, diseñando cambalaches a su medida, apañando acuerdos que les proporcionen prebendas. ¡Eso sí! disfrazado todo ello de progresismo y bondades sin fin para el pueblo, «todo para el pueblo pero sin el pueblo».

A lo largo de este larguísimo día siguiente al 24 de Mayo, sentado ante el televisor, he llegado a creerme que quien había perdido las elecciones había sido el Partido Popular, ¡hasta tal punto las noticias periodísticas, sobre un acontecimiento tan decisivo, eran interesadamente confusas! La verdad objetiva es que las elecciones autonómicas y locales del 24 de Mayo en España las ha ganado el Partido Popular. Es cierto que con una pérdida importantísima de votos, explicable, por otra parte, si tenemos en cuenta que el PP venía de una situación atípica anterior, acumulando un poder casi absoluto. Además, al estar en el poder, es el único partido que ha acusado necesariamente el desgaste de decisiones dolorosas en una situación de crisis. También la corrupción ha pesado sobre manera en estas elecciones, si bien este desgaste ha sido mucho menor en otros partidos que también tienen entre sus miembros muchos corruptos.

A pesar de todo, el Partido Popular ha ganado las elecciones y quienes las han perdido han sido: el Partido Socialista, que saca pecho como si las hubiera ganado y ha obtenido el peor resultado posible; IU, que prácticamente ha desaparecido; Ciudadanos, que no acaba de cubrir las expectativas; y Podemos, que está muy lejos de convertirse en alternativa por sí sólo. Ésta es la verdad que debió quedar meridianamente clara en el larguísimo día siguiente a las elecciones y no quedó. Esta es una grave responsabilidad de los medios de comunicación.

Pero la democracia hace posible la cuadratura del círculo, esto es: conseguir gestionar las Instituciones sin haber ganado las elecciones, mediante esos cambalaches del día siguiente, sin respetar la lista más votada. Los políticos interesados lanzan la especie de que los ciudadanos han dicho claramente que quieren un giro a la izquierda, un giro de progreso, un cambio de sistema… Yo no lo tengo nada claro: los votantes del PSOE no apoyan a Podemos, si así fuera los hubieran votado directamente. Tampoco lo tienen claro los socialistas que cuestionan abiertamente o en privado la estrategia suicida de su líder Pedro Sánchez. Lo mismo podríamos decir de los votantes del PP respecto de Ciudadanos. Los ciudadanos dicen lo que dicen expresamente con su voto, no caben interpretaciones y menos interesadas.

¡Qué fácil es secuestrar la voluntad del ciudadano! A mí, que suelo hablar muy clarito, soy de mi tierra, soy burgalés… me gustaría saber con seguridad la voluntad expresada por los ciudadanos y ¡existen fórmulas!. Si no se da mayoría absoluta y si no se respeta la lista más votada, ¡vayamos a la segunda vuelta y que hable el pueblo!

A vueltas con las elecciones

Mi almohada hoy estaba pesada con las elecciones:

– «Todos los partidos quieren poner a las Autonomías y a los Ayuntamientos en la primera división de Europa en cuanto a los servicios del Estado del bienestar social, pero nadie dice cómo se financiará ese incremento de gasto».

– «Todos van a dar más que nadie a los ciudadanos, poco menos que gratis, pero nadie dice de donde se va a recortar».

– «Recuerda -me grita mi almohada-, que nadie va a recortar los privilegios de los políticos, que es por donde se sigue blindando la corrupción».

Solamente la Srª Cifuentes, del PP, y Ciudadanos han dicho que reducirán el número de representantes políticos y terminarán, dentro de sus competencias, con el aforamiento de los políticos. Los demás siguen erre que erre pegados como lapas a sus privilegios vergonzantes, creyendo que los políticos se merecen otro estatus por ser «salvadores de la patria».

Hipócritas

auladefilosofia.net

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No me resigno; no acepto que la hipocresía sea un mal necesario en la vida de nuestra sociedad; me rebelo contra la hipocresía de nuestros legisladores.

Estamos viviendo en una sociedad en la que se nos regula absolutamente todo, en la que el terreno de la libertad personal queda cada día más y más reducido. Se nos regula el ocio, se nos dice cómo y qué tenemos que hacer para vivir una vida saludable, se nos regulan las relaciones personales… Y en aquellos ámbitos en los que existe vacío legal, aparece la todopoderosa publicidad para marcarnos las pautas de nuestra actuación, cuando no nos violenta nuestra libertad con malas artes, piénsese en la publicidad subliminal.

En mis tiempos de estudiante de Sociología, consciente de la manipulación tan brutal que suponía la publicidad y para intentar minimizar en lo posible el impacto de la publicidad en mi forma de comportarme socialmente, adopté un principio de actuación: «Hacer lo contrario de lo que me proponía la publicidad». Hoy, con la sabiduría que te da la vida, estoy tentado a adoptar el mismo principio, adaptándolo: «Analizar en profundidad lo que se me regula y, en consecuencia, cumplirlo o no».

He descubierto, y no hay que ser un lince, la hipocresía obscena de nuestra sociedad y por ende de nuestras Instituciones, de nuestros políticos, reflejo de la propia sociedad. Los políticos siempre legislan teniendo muy presentes a los ciudadanos, protegiéndonos, para nuestro bien; pero, como decía Kant, creyendo que legislan para una sociedad con minoría de edad. Veamos un ejemplo: nuestros políticos han intentado proteger a los menores de edad, regulando pormenorizadamente su seguridad en los vehículos a motor, hasta tal punto que las familias numerosas o tienen dinero para comprarse un miniautobús y lo mismo los abuelos, o están condenados a ir andando a cualquier sitio.

Está muy bien proteger la seguridad de los menores en los vehículos particulares, pero los menores viajan en autobús, en tren, en avión, en barco…etc. y ahí la seguridad ya no está tan garantizada; parece que en estos ámbitos la seguridad no es tan prioritaria para el legislador. Es prioritario proteger la vida del menor; pero ¿qué hacen los políticos con la salud de nuestros menores?, ¿cómo los protegen del alcohol?, ¿y de la droga?, ¿y de los contenidos de la televisión y de los medios de comunicación? ¡Qué hipocresía más grande!

Todos los ámbitos de libertad tienen gran incidencia en la salud de los menores y en su formación y si se regulan unos, se regulan todos. ¿O es que a los políticos les interesa una sociedad anestesiada, carente de iniciativa, pegada a la «caja tonta», sin capacidad de reacción, una sociedad en minoría de edad?

Quítate tú que me pongo yo

Mi almohada me dice que Esperanza Aguirre se equivoca al insistir en que el «caso Rato» perjudica electoralmente al PP. Mi almohada me comenta que más bien puede beneficiar al PP si el Gobierno es valiente y actúa firmemente contra la corrupción, dejando que las instituciones hagan su labor, impulsando, y no obstaculizando, la acción de jueces, Agencia Tributaria, etc.

Por ahí, me susurra, ha de venir la regeneración democrática, por la acción decidida del Gobierno. A la oposición sólo le interesa desgraciadamente alborotar, pescar cuando el río baja revuelto. Su objetivo es el «quítate tú que me pongo yo».

La Cueva de Ali Babá

taringa.net

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Que quede muy claro desde el principio; con este título me estoy refiriendo a España y más concretamente a los políticos corruptos, que son muchos más de los que quisieramos y menos probablemente de los que pensamos. Y también a todos aquellos que, al amparo de sus amistades poderosas, siguen haciendo su Agosto indecente, mientras los españolitos de a pie asistimos al espectáculo cabreados con cara de tontos útiles.
Hace unos días, en plena efervescencia del » asunto» Rato, escuché decir, refiriéndose al «asunto», al portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, un tal Hernando, sí, hombre, aquel lumbreras que confundió a Albert Rivera con Naranjito, este que debería estar vareando robles en lugar de estar sentado en el Congreso comiendo la sopa boba, pues le escuché declarar muy solemne: «Este asunto es muy duro para todos». Yo comprendo que se estaba refiriendo a que es muy duro ver a un amigo detenido, investigado, encausado, verlo caer desde lo más alto. Pero al Sr. Hernando no se le preguntó como amigo de Rato si no como representante democrático en el Congreso. Si yo hubiera sido el portavoz y a mí se me hubiera preguntado, mi respuesta hubiera sido: «Esto es duro para Rato y para los presuntamente corruptos, porque espero que la Policía judicial y la Agencia Tributaria sigan investigando en los casos sospechosos que se acogieron a la amnistía fiscal, en los temas Pujol, ERE de Andalucia, sindicatos, Griñán, Chaves… Para mí esto es motivo de alegría, porque ha actuado la ley y se está demostrando que la ley es igual para todos, se llame el presunto corrupto como se llame y pertenezca al color político que sea».

Estamos asistiendo en los últimos días a un espectáculo bochornoso en la política española: el PP asustado, sin alegría, como si el edificio se le estuviera desmoronando y los demás frotándose las manos, única y exclusivamente porque la gran pieza ha caido; pero, ¡qué inconscientes! ¿acaso pensais que los españoles no sabemos que teneis en capilla a todos los caraduras implicados en los ERE, los Pujol, los Iñigo Errejón, los Monedero…? O ¿es que creeis que la ley va a seguir focalizada en Rato y no va a continuar investigando?

No me gusta la oposición que se alegra cuando la ley actúa con los contrarios y trata de poner obstáculos a su actuación cuando se trata de los suyos; en una democracia la ley está por encima de todos.

El ansia de Podemos

Mi almohada me dice que Podemos está como loco por pactar, que quieren pactar con la «casta» porque, si no, ¿cómo tocarían poder? Que quieren institucionalizar el pacto, no sólo en Andalucía, también en Madrid, y en Castilla-La Mancha, y en Cenicientos, y donde se tercie…