Resaca – Elecciones

Fuente: EFE

Fuente: EFE

Desde hace tiempo tiendo a analizar los acontecimientos con la perspectiva que te da la distancia. En mis tiempos mozos, solía opinar de todo, casi siempre en caliente y con frecuencia me equivocaba. Ahora también me equivoco, pero me he vuelto más reservón.

Ya han pasado 20 días de las elecciones andaluzas. En la noche del 22 de marzo prácticamente ningún partido de los que concurrían se sentía perdedor, excepto PP e Izquierda Unida. Y, por supuesto, todos habían hecho una campaña magnífica. Pero los datos son los que son y ésa es la única realidad válida y no lo que piense cada partido.

Las elecciones andaluzas las ha ganado el Partido Socialista, con 47 escaños, muy lejos de los 55 que supondrían la mayoría absoluta. Ha repetido los escaños que obtuvo en las anteriores elecciones, pero perdiendo un buen número de votos. Por tanto, el objetivo que al parecer se marcó Susana Díaz para adelantar las elecciones no se ha conseguido. El mapa político andaluz no se ha clarificado, sigue necesitando Susana de pactos para poder gobernar y lo sigue teniendo difícil, ya que las líneas rojas de la corrupción y la lista más votada que le marcan Podemos, Ciudadanos y PP parece que no está dispuesta a asumirlas.

¡Qué distinto es el político en campaña del político que baja a la arena día a día! Yo creo que no debería ser tan difícil encontrar políticos coherentes, que en todo momento mantienen firmemente sus principios. Todos los políticos deberían coincidir en algo fundamental: en la política no caben no sólo los corruptos condenados como tales, sino incluso aquéllos sobre los que planea la sospecha de corrupción. No asumir esto por Susana Díaz, que es tan elemental, tan de sentido común, y perderse en disquisiciones filosófico-jurídicas debería suponer su incapacitación para asumir la presidencia de la Junta, por más que se presente en vaqueros (como digna hija de fontanero, como si los demás fuéramos hijos del viento), rodeada cual faraona de su cohorte de aduladores. La corrupción no se combate con un discurso populista, sino con hechos.

En cuanto a la segunda línea roja, debería establecerse por ley, o al menos por consenso de los partidos, que en todos los supuestos la primera en intentar formar gobierno debería ser la lista más votada, por respeto a los votantes.

En el escenario andaluz, se ha escenificado con bastantes matices lo que puede suceder en las generales de finales de este año. Un ascenso progresivo de Ciudadanos, por su posicionamiento claro frente a la corrupción y su manera nada navajera pero firme de hacer política. Un estancamiento de Podemos, claramente por debajo de sus expectativas en las andaluzas, fundamentalmente debido a sus contradicciones en materia de corrupción (una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo) y a su poca claridad en la presentación de sus intenciones políticas. Una caída de Izquierda Unida, porque no consigue aglutinar a las fuerzas de izquierda en la política española. Le han quitado la bandera de la izquierda. Un descenso significativo del PSOE, porque sigue estando en tierra de nadie. Y una subida del PP, debido fundamentalmente a los vientos de la economía que soplan a favor y éste es un factor decisivo en unas elecciones generales.

Crónica de un viaje

galiciaA las 19hh del domingo 8 de marzo llegamos a Lugo cansados, después de siete horas eternas en el tren.  Durante el trayecto, entré en contacto con distintos compañeros de viaje; hablamos del tiempo, poco a poco se fue fundiendo el hielo y las conversaciones se fueron haciendo interesantes. Todos teníamos al menos una cosa en común: unas ganas mal disimuladas de viajar, de aprovechar el momento presente, ya que el futuro nadie nos lo garantiza.

El tren se deslizaba perezoso sin sobresaltos por tierras madrileñas y castellanas; la maravilla de Puebla de Sanabria y la majestuosidad de su lago nos anunciaba la cercanía de Galicia. Poco a poco el tren se abría paso por los verdes gallegos; me estremecí con la belleza sublime del Miño y su ribera tapizada por el amarillo de sus mimosas.

A Lugo llegué cansado, pero con enormes ganas de empaparme de la belleza de Galicia. Nos acomodamos en el hotel y, después de cargar las pilas, nos lanzamos a la conquista de la ciudad. Me sorprendió Lugo, descubres su pasado romano en cualquier rincón a través de los mosaicos que se pueden apreciar incluso en comercios, celosamente protegidos por cristales o a través de las excavaciones en cualquier esquina de la ciudad. Recorrer sus murallas es una auténtica gozada, lo mismo que pasear por su casco antiguo y sentarse a tomar un café en las terrazas de la plaza del Ayuntamiento.

Al día siguiente nos reencontramos con Santiago de Compostela. A pesar de no poder admirar el magnífico Pórtico de la Gloria y la fachada principal de su catedral por sus obras interminables, Santiago todo él es una joya: sus iglesias, sus plazas, su mercado personalísimo, y sobre todo la plaza del Obradoiro, flanqueada por el Ayuntamiento de la ciudad (antiguo palacio de Raxoi), el Parador de los Reyes Católicos (antiguo hospital de peregrinos) y el Rectorado de la Universidad de Santiago (antiguo palacio de Fonseca) y presidida por la catedral majestuosa, compendio de estilos arquitectónicos.

Me sorprendió Orense, la termal; sus burgas, las termas a orillas del Miño, su catedral con el Pórtico del Paraíso, réplica del Pórtico de la Gloria del maestro Mateo en Santiago.

Me ha hechizado la Galicia interior, la paleta de verdes de sus campos y el encanto misterioso de su boira que nos acompañó en nuestra visita al monasterio de Oxeira (el Escorial gallego), a la región del Ribeiro y a Carballiño, capital del pulpo.

He descubierto una Galicia bellísima, con un patrimonio cultural riquísimo; pero una Galicia en obras: autovías, el tren de alta velocidad que no acaba de cerrarse… Promesas incumplidas elección tras elección, dicen los paisanos. ¡Qué grandes vendedores de humo son los políticos!

Una de cal y una de arena

jovenes

Fuente: Adecco

Del 8 al 13 de marzo he tenido el inmenso placer de recorrer parte del territorio gallego. La estación de Chamartín en la madrugada del domingo era un constante trasiego de gente cargada de maletas. Nuestro Alvia se situó en la vía número 8 y hacia allí nos dirigimos los viajeros.

Me llamó la atención un grupo de jóvenes bulliciosos, que se mezclaba con un grupo de personas pertenecientes a la tercera edad. Todos gritaban (sabemos que éste es uno de los deportes nacionales), pero la voz de uno de los jóvenes, una chica, sobresalía por encima de la de los demás. Se notaba su afán de notoriedad, deseaba que el grupo de la tercera edad se enterarar de su mensaje: había descubierto en Chamartín a un viejo, decía ella, pegándose con la tecnología sofisticadísima del Whatsapp.

Me pareció una desfachatez la ridiculización que estaba haciendo de las personas mayores e intervine: «Ciertamente las nuevas tecnologías nos han pillado un poco mayores y su utilización nos produce un cierto respeto, pero precisamente la herramienta del Whatsapp no es de las más difíciles del mundo de Internet. No es necesario hacer un máster en matemáticas actuariales para apretar un icono, verde por más señas, escribir una frase y enviar a tu contacto. Cualquiera puede hacerlo, espero que hasta tú». El silencio en el ascensor se podía cortar.

Pasados tres minutos ya estábamos en el vagón, nos acomodamos, comenzaba el viaje. Mientras por mi ventanilla pasaban a toda velocidad árboles y edificios pensé en la juventud, en nuestra juventud. Yo creo, confío en la juventud española, es el futuro. Pero no en la juventud en general. Yo confío en los jóvenes que aprovechan el presente porque así se labran el futuro. No creo en los jóvenes que esperan que su futuro se les dé hecho sin su esfuerzo presente, porque creen que tienen derecho a todo.

El viaje por Galicia comenzó y terminó en Lugo (Lucus Augusti). Precisamente, la última tarde-noche en Lugo me topé con dos jóvenes que me abordaron ofreciéndome la posibilidad de hacerme socio de Acnur (Agencia de la ONU para los Refugiados). Dos jóvenes espléndidos, comprometidos, solidarios, que depués de su jornada laboral dedican su tiempo a los demás. ¡Cuántos hay como ellos! ¡Cómo no creer en la juventud! Naturalmente, nos dimos las direcciones y seguimos en contacto.

He aprendido algunas cosas en este viaje, pero… con estas reflexiones se me ha olvidado hacer la crónica que tenía pensada. Lo dejaré para otro día.

Nada nuevo bajo el sol

congresoMe he situado como espectador activo ante el último debate sobre el Estado de la Nación de la legislatura. Confieso que he intentado dejar mi mente en blanco, vacía de prejuicios y de ideas preconcebidas, buscando dejarme sorprender por alguna idea valiente, medianamente genial, atrevida. ¡Qué decepción!

Un debate previsible, aburrido, plúmbeo… El presidente del Gobierno en su papel: desgranando una retahíla de aciertos durantes estos últimos meses, que digo yo, si los aciertos han sido tantos cómo puede ser que los españoles estemos como estamos. Se le podría conceder al presidente que las cifras macroeconómicas están mejorando ciertamente, que ha sido muy difícil enderezar el rumbo de una economía recibida en estado de quiebra. Pero tanta euforia no está justificada, sobre todo si analizamos la situación labora y, por ende, social de muchas familias españoles.

Y… ¿qué decir de la oposición? Durante todo el debate nos ha presentado una nación en blanco y negro. Pero, ¿cuándo va a aprender la oposición española que su función también es, como la del gobierno, servir a la sociedad? No he podido descubrir ni una sola propuesta positiva. Lo que sí ha aflorado en este debate han sido las peleas dialécticas de barrio, carentes de ideas y sobradas de reproches. Desde luego no ha sido una lección de buen parlamentarismo, más bien todo lo contrario.

Si con estos mimbres vamos a tener que seguir construyendo la democracia española, yo sugiero que, como hicieron las cortes franquistas en los comienzos de la Transición, nuestros representantes políticos, por ineptos, se autodisuelvan, a ver si así tenemos la posibilidad de descubrir otra nueva forma de hacer política, en la que el servicio al pueblo, y no la profesionalidad, sea la regla de oro.

Ya nos mostraron el camino los clásicos, nihil novum sub sole.

Bienvenidos a mi blog

2013_09_02-Escritura

Fuente: Fundacion Televisa

¿Cómo estáis? No os conozco, pero ya os siento cercanos, compañeros de viaje. Gracias por acercaros a mi blog con una cierta curiosidad. Espero no defraudaros y deseo que me ayudéis a configurar poco a poco este diario. Lo concibo como algo vivo que, entre todos, vamos a ir alimentando letra a letra, pensamiento a pensamiento, compromiso a compromiso.

En él váis a encontrar mis reflexiones ante los acontecimientos de la vida de cualquier tipo: políticos, sociales, religiosos, culturales… En ocasiones mi compromiso me hará posicionarme sobre sucesos puntuales. Compartiré siempre e intercambiaré ideas y propuestas con vosotros en un debate abierto y sincero. Es la única forma que conozco para enriquecernos mutuamente.

Por ahora, nada más. Gracias y hasta muy pronto.