La pasión de la política española

congreso-de-los-diputadosHan pasado ya tres meses de las elecciones y estamos, no sólo donde estábamos el día 21 de diciembre, sino muchísimo peor. A estas alturas, los partidos no se han enterado de los resultados electorales. No saben quién ha ganado las elecciones y, lo que es aún peor, ignoran quiénes las han perdido.

Una de dos, o nuestros políticos tienen un cociente intelectual casi al borde y son incapaces de entender que España no se puede permitir perder más tiempo, o carecen del sentido del deber, del sentido de la responsabilidad que exige pensar en el bien común y dejar de mirarse el ombligo. Muy probablemente en los políticos españoles (me niego a llamarles líderes porque no tienen esa altura) se dan al mismo tiempo las dos posibilidades descritas. Porque de lo contrario me resulta prácticamente imposible entender el espectáculo que vienen dando en estos meses.

Podemos, lobo con piel de oveja, enrocado en su objetivo antisistema, persigue compulsivamente el poder para ocuparlo y quedarse en él. Es el partido de los «okupas» del poder y, en cuanto toca poder, no lo suelta ni echándole agua caliente. Y además lo ejerce despótica y sectariamente, incumpliendo los códigos éticos que exigen cumplir a los demás. Los ejemplos son abrumadores y constantes: Pedro de Palacio, Luis Benítez, Jorge Bail, Andrés Bódalo, Celia Mayer, Rita Maestre…y así podríamos seguir hasta completar una larga lista de personajes de Podemos que siguen ejerciendo el poder, que siguen tomando decisiones que nos afectan a todos, cuando no tienen talla moral, ni técnica, ni personal para dirigir una comunidad de vecinos.

En esto siguen prusianamente la norma marxista: «Ocupemos el poder para poder influir en la sociedad», comportándose en política dictatorialmente, aunque disfracen sus decisiones con asambleas ciudadanas que ellos ocupan, dirigen y manipulan a su antojo. En estos meses ya han demostrado suficientemente lo que significan las instituciones para ellos. Las utilizan como si fueran su propio cortijo y, el Congreso de los Diputados, como el salón de su casa donde se reúnen unos cuantos amiguetes mal educados.

El espectáculo del PSOE es para echarse a llorar. Ver a su Secretario General pidiendo limosna en todas las esquinas, haciendo autostop en todas las carreteras para que le acerquen a La Moncloa, a mí me resulta patético. Y si a mí, que no tengo nada que ver con el socialismo, esta actitud del Sr. Sánchez me provoca vergüenza ajena, a los socialistas de una pieza, como poco, les debe indignar.

A Pedro Sánchez se le nota demasiado que está deseando llegar a La Moncloa, y yo me pregunto: ¿para qué? Supongo que para ejecutar su programa, pero… ¡si no tiene programa! ¿Qué programa? ¿Aquel ya olvidado con el que se presentó a las elecciones del 20 de diciembre y no sólo las perdió sino que cosechó el peor resultado en la historia electoral del PSOE? ¿O el consensuado con Ciudadanos y que no obtuvo la confianza de la Cámara? ¿O el que piensa consensuar a última hora con Podemos mediante la chapuza del «corta y pega»?

Sánchez pretende encabezar patéticamente un gobierno, sustentándose en 90 diputados, ignorando a los 123 diputados del partido ganador de las elecciones y despreciando a los casi siete millones de españoles que votaron al Partido Popular. ¿Para qué querrá este «personajillo» llegar a La Moncloa? Yo más que perfil de Presidente del Gobierno le veo, como mucho, perfil de presentador de un programa de telepasión.

Está empeñado D. Pedro el Breve en presidir un gobierno «a la valenciana». ¿Y por qué no un gobierno «a la madrileña»? ¿O es que las Cortes Valencianas han legislado con mayor contundencia sobre la corrupción, lo social o la regeneración democrática que la Asamblea de Madrid? La única razón válida para D. Pedro el Breve es que el gobierno «a la valenciana» lo presidiría él y un gobierno «a la madrileña» no.

Valoro el esfuerzo de Ciudadanos por intentar componer una mayoría minoritaria que consiga sacar a España del impasse electoral, pero, sinceramente, creo que se ha equivocado de socio. Ha renunciado inexplicablemente, sobre todo para sus votantes, a apoyar la lista más votada, sobrevalorando los 90 escaños del PSOE frente a los 123 del PP. Ha firmado un acuerdo de gobierno con Pedro Sánchez que es papel mojado, no sólo porque ha sido rechazado mayoritariamente por la Cámara, sino porque Pedro Sánchez, a la primera de cambio, traicionará a Ciudadanos incumpliendo lo firmado.

La cara de Albert Rivera puede ser un poema cuando descubra que se queda compuesto y sin novio. Cuando descubra que, a pesar de sus esfuerzos, de su valía, de su belleza, Pedro ha preferido al de la coleta. La política española durante estos tres meses está siendo un vodevil, pero el único que está padeciendo esta situación es el pueblo español del que, al parecer, nadie se acuerda.

El Partido Popular debería hacer lo imposible por evitar el retroceso de España, tirando por la borda los esfuerzos de estos cuatro años. Es indudable que fue el partido ganador de las elecciones y, precisamente por eso, ha de ser el partido generoso que facilite el acuerdo para formar el gobierno que a España le conviene en estos momentos. Y si para ello el Presidente tiene que hacerse a un lado y dejar el paso libre para que otro intente el acuerdo, lo debe hacer.

Es el momento de la generosidad, de pensar en España y no en particularismos. El PP debería aprovechar el presunto idilio entre PSOE y Ciudadanos para conseguir que Ciudadanos le pida al Sr. Sánchez lo que tanto pide al PP, la abstención, para dejar vía libre a un gobierno de centro derecha en España.

Pero sigo pensando, como adelanté hace ya tres meses, que terminaremos, por las ansias de D. Pedro el Breve, teniendo un gobierno de Podemos presidido por el Sr. Sánchez. Y, entonces sí, que el desastre nos coja doblemente confesados.

Una mujer valiente

cifuentesCorren malos tiempos para la política y, por ende, malos tiempos para la economía. Apenas estamos dando los primeros pasos en la tan deseada recuperación económica y ya se ciernen sobre España los densos nubarrones de la incertidumbre. Los españoles somos así: preferimos los vericuetos, los experimentos, las emociones fuertes, los sobresaltos a lo previsible.

Sería relativamente fácil elegir la senda de la sensatez si tuviéramos políticos de talla, sensatos, generosos, guiados por la idea de servicio al pueblo. Pero la realidad política española es bien distinta: la sensatez y la generosidad brillan por su ausencia.

A los independentistas catalanes, y me temo que a los separatistas en general, les interesa que se forme en Madrid un gobierno débil, con graves hipotecas para defender con garantía de éxito la unidad de España.

Las fuerzas de izquierda, los radicales y los antisistema sólo tienen un objetivo: desalojar del poder al Partido Popular, como el único responsable de las desigualdades económicas de los españoles. Persiguen, dicen ellos, el reparto justo de la riqueza, olvidándose de que, para repartir el trabajo, antes hay que crearlo. Ignorando que la riqueza sólo puede repartirse equitativamente si previamente se crea.

Al PSOE únicamente le mueve su propia necesidad de supervivencia y se ahoga dentro de su propia indefinición. Deambula por la política española como pollo sin cabeza y lo mismo le da ocho que ochenta.

Aventuro una predicción: tendremos gobierno presidido por Sánchez, aunque no será un gobierno socialista, más bien, cualquier cosa menos socialista. Un «totum revolutum» sin orden ni futuro. Aventuro esta predicción porque a Pedro Sánchez le veo únicamente con una idea: llegar a la Presidencia del Gobierno y, para conseguirlo, diga él lo que diga, pactará con quien sea, perdiendo toda dignidad y tragando el sapo del referendum catalán o la propia independencia catalana.

Pero si mi predicción se cumple, como ya dije en un post anterior, «que Dios nos coja confesados» tanto a los españoles como a los socialistas, porque supondría un frenazo en toda regla a la incipiente recuperación económica, una merma sustantiva de la credibilidad de España en Europa y un retroceso importante en el desarrollo de España. Y, en cuanto al socialismo, dejaría de ser el PSOE el partido que durante décadas fue el referente de la izquierda civilizada en España para convertirse en un partido residual, fagocitado por el populismo izquierdista de Podemos.

Existe en la política española una fuerza que, a mí, al menos, me genera ilusión: Ciudadanos. Saben estar, como partido, a la altura de las circunstancias. Albert Rivera es un líder serio, generoso, responsable, cumplidor, preocupado y comprometido con el futuro de los españoles. Está demostrando que hay otra forma de hacer política y que el camino es la regeneración democrática y la reforma institucional.

La Comunidad Autónoma de Madrid es, a mi entender, un ejemplo claro de la nueva política. La presidenta Cristina Cifuentes, sin mayoría absoluta, pero sin complejos, apoyada responsablemente en las líneas esenciales por Ciudadanos, pero también, como debe ser, marcada muy de cerca en sus decisiones, está desarrollando una política realista, teniendo muy claro que la política es servicio al pueblo, que la política está para solucionar los problemas de los ciudadanos y nunca para crearlos. Es una mujer valiente que planta cara a los problemas de la sociedad madrileña, apoyando e incentivando las inversiones creadoras de empleo en la Autonomía, convencida de que la creación de empleo es la medida que más ayuda a los menos favorecidos de la sociedad y, al mismo tiempo, proponiendo en la Asamblea medidas tan importantes como:

  • Supresión del aforamiento de los diputados regionales y de los miembros del Gobierno.
  • Reducción del número de diputados en la Asamblea.
  • Limitación del cargo de Presidente y Consejeros a dos legislaturas.
  • Incompatibilidad de funciones de los cargos públicos.
  • Listas abiertas.

Todas las fuerzas políticas representadas en la Asamblea de Madrid deberían apoyar estas medidas, y este modelo podría perfectamente reproducirse en la política nacional.

Ilusionante tarea

Rivera 2015 en fotos blogNos encontramos inmersos en plena campaña electoral. A nadie se le oculta la importancia de estas elecciones tanto en clave interna como externa.

La situación internacional es convulsa: la cultura, la forma de vida, los valores de la sociedad occidental están en el punto de mira de una fracción, tan violenta como fanática, del mundo islámico. Y, ante este panorama preocupante, nuestro voto ha de ser extremadamente responsable, porque no todas las opciones que nos piden el voto se manifiestan de la misma forma ante este hecho.

IIglesias 2015 en fotos blogEl BUENISMO ante la violencia no tiene ningún sentido. La violencia nunca tiene justificación. A los violentos hay que perseguirlos y castigarlos. Una sociedad sensata ha de protegerse de los violentos siendo previsora. No seamos incautos o hipócritas y controlemos sobre todo quién entra en nuestra sociedad porque corremos el riesgo de tender la mano a quienes quieren destruir lo que tanto nos ha costado construir.

Por tanto demos nuestra confianza a quienes, en este tema, no son ambiguos. Yo lo tengo claro. ¿Y usted?

En nuestra sociedad, la situación también es crítica porque todavía seguimos enfrentando la situación de crisis económica, la corrupción, el desafío soberanista no sólo en Cataluña, la pérdida de valores… Y tenemos que ser capaces de apoyar a aquellas formaciones que tienen planteamientos y propuestas serias ante los diferentes problemas.

P Sanchez2015 en fotos blogLas campañas electorales deberían servir para presentar a los ciudadanos las soluciones que cada líder tiene sobre las cuestiones que nos preocupan; pero es inútil esperar de algunas formaciones políticas la explicación de su programa. Sentí inmensa vergüenza al comprobar, en el cara a cara televisivo, la pobreza intelectual del líder socialista, su estilo chulesco y macarra. Si ése es el perfil de un hombre que aspira a ser Presidente de España, ¡que Dios nos pille confesados!

Rajoy-2015 en fotos blogEspaña necesita un líder serio, con las ideas claras, con capacidad de liderar acuerdos en las grandes cuestiones, con deseo de modernizar la sociedad sin sobresaltos, con posibilidades de ganar el futuro tanto en lo económico como en lo social. Un líder cercano que provoque confianza, un líder con conocimientos, un líder con un buen equipo que sepa planificar y delegar. ¡Menuda tarea!

No sé si en el panorama político español existe un líder así; pero sí sé que España lo necesita y, si no existe, tendremos que fabricarlo con retales de diferentes formaciones políticas. Los vientos de cambio en España no nos empujan hacia una vuelta al pasado de pésimo recuerdo, nos empujan hacia el futuro, hacia un horizonte limpio que tendremos que construir entre todos con esfuerzo, pero con mucha ilusión y una gran dosis de generosidad.

¡Qué gente lleva mi carro!

Fuente: lainformacion.com

Fuente: lainformacion.com

Menudo papelón el de la recién estrenada alcaldesa de Madrid, Dª Manuela. ¡Qué buen ojo clínico para elegir su equipo! Srª alcaldesa, que Dios ¡perdón! que los hados le conserven la vista. Claro que pienso yo que a lo mejor no tenía usted mucho donde elegir, porque estos miembros de su equipo seguramente son lo más granado de su coalición. Es más, lo más probable es que el equipo se lo hayan impuesto.

En este tema yo no veo más que dos cuestiones: O usted, Dª Manuela no supo en ningún momento qué gente llevaba su carro, no supo de su curriculum, de sus antecedentes, de sus andanzas e intenciones; o sí lo sabía, pero tuvo que pagar un peaje si quería liderar la coalición. En ambos casos, perdóneme, Dª Manuela, usted es la responsable por ignorancia culpable o por sus amplias tragaderas.

Usted no puede dirigir, ni coordinar un equipo que parece un cajón de sastre en el que se integran, por ejemplo, Inés Sabanés, oportunista donde las haya, dejando izquierda Unida y arrimándose al árbol que más sombra dé en cada momento, pero creo que íntegra en los principios; Ignacio Murgui, otro que tal baila, utilizando la Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid como plataforma para su ascenso político (a los dos los conozco de mis tiempos no muy lejanos de presidente de una asociación de vecinos de Madrid), con otros como Guillermo Zapata, anti judío declarado y anti víctimas del terrorismo; o como Rita Maestre, especialista en asaltar la capilla de la Complutense, entre otras lindezas. Esto sólo para citarle algunos ejemplos.

Usted, Dª Manuela, tiene que dar un puñetazo en la mesa y cesar fulminantemente a los miembros de su equipo que no son dignos de representar a los madrileños. Pero usted está, discúlpeme, en una situación de debilidad. Lo máximo que ha hecho ha sido aceptar la dimisión del concejal de cultura y deportes Sr. Zapata y mantenerle de concejal. Este señor, con esta ideología filonazi no puede seguir ni un minuto más en el Ayuntamiento de Madrid. ¿Ustedes son los que venían a salvar a la sociedad?, ¿a regenerar la política?, ¿a traer aires nuevos?, ¿aires… de qué?, ¿de intransigencia?, ¿de revanchismo?, ¿de aniquilación del diferente?, ¿de destrucción del contrario?

Y, ¿qué decir de la portavoz Rita Maestre? Usted la justifica y se niega a cesarla porque usted distingue entre imputación por corrupción y las otras imputaciones, pero Rita Maestre está imputada y cualquier imputación debería valer para inhabilitarla para cualquier cargo público. Claro, que este principio es válido para otras formaciones, no para su coalición «Ahora Madrid». ¿Sabe usted, Dª Manuela, que Rita Maestre está imputada por usar la violencia? Esto es muy grave. La violencia no debe admitirse en ningún caso, ni aunque lo que se persiga sea algo justo. Pero debe pensar usted: mientras la violencia se ejerza sobre la iglesia, vamos bien. Y, si la violencia la hubiera ejercido supuestamente sobre las mujeres y estuviera por ello imputada, ¿también la mantendría en su equipo?

No puede Dª Manuela, viniendo de donde viene, retorcer tanto los principios legales. Le repito que un dirigente político tiene que dar de vez en cuando un puñetazo en la mesa y mucho me temo que usted, con su talante dialogante, cooperativo y reinsertador, está incapacitada para dar un puñetazo en la mesa cuando sea necesario. No hay más que analizar su primera ocurrencia en el minuto uno después de coger el bastón de mando: «La creación de cooperativas de madres para limpiar los colegios». ¿Por qué no de padres, digo yo? Tiene que reconocer, Dª Manuela, que esta idea no es totalmente original suya. Mi hermana, que ya ha entrado en los 70, me comentaba, a propósito de su feliz ocurrencia, seguramente generadora de la gran cantidad de empleo que necesita Madrid, que en su niñez, en la escuela unitaria de un pueblo de Castilla a la que asistía, se hacían turnos de madres y alumnos para barrer y limpiar la escuela, ignoro si formando cooperativa o no. Muchas de esas madres se integraron en el organigrama de la Sección Femenina.

El día siguiente

lavanguardia.com

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¡Hay que ver que día más largo el día siguiente a cualquier acontecimiento importante! Me estoy refiriendo a las elecciones del día 24 de Mayo; aún no ha acabado el día siguiente.

Se nos ha dicho machaconamente que el día más importante para un ciudadano de una sociedad democrática es el día en el que, con su voto, decide por mayoría quién quiere que le gobierne durante un periodo de tiempo constitucionalmente establecido. Y ¡es cierto!, pero no es menos cierto que esa fuerza del voto, que debería estar en manos de los ciudadanos, pasa con gran facilidad a manos de los políticos, diseñando cambalaches a su medida, apañando acuerdos que les proporcionen prebendas. ¡Eso sí! disfrazado todo ello de progresismo y bondades sin fin para el pueblo, «todo para el pueblo pero sin el pueblo».

A lo largo de este larguísimo día siguiente al 24 de Mayo, sentado ante el televisor, he llegado a creerme que quien había perdido las elecciones había sido el Partido Popular, ¡hasta tal punto las noticias periodísticas, sobre un acontecimiento tan decisivo, eran interesadamente confusas! La verdad objetiva es que las elecciones autonómicas y locales del 24 de Mayo en España las ha ganado el Partido Popular. Es cierto que con una pérdida importantísima de votos, explicable, por otra parte, si tenemos en cuenta que el PP venía de una situación atípica anterior, acumulando un poder casi absoluto. Además, al estar en el poder, es el único partido que ha acusado necesariamente el desgaste de decisiones dolorosas en una situación de crisis. También la corrupción ha pesado sobre manera en estas elecciones, si bien este desgaste ha sido mucho menor en otros partidos que también tienen entre sus miembros muchos corruptos.

A pesar de todo, el Partido Popular ha ganado las elecciones y quienes las han perdido han sido: el Partido Socialista, que saca pecho como si las hubiera ganado y ha obtenido el peor resultado posible; IU, que prácticamente ha desaparecido; Ciudadanos, que no acaba de cubrir las expectativas; y Podemos, que está muy lejos de convertirse en alternativa por sí sólo. Ésta es la verdad que debió quedar meridianamente clara en el larguísimo día siguiente a las elecciones y no quedó. Esta es una grave responsabilidad de los medios de comunicación.

Pero la democracia hace posible la cuadratura del círculo, esto es: conseguir gestionar las Instituciones sin haber ganado las elecciones, mediante esos cambalaches del día siguiente, sin respetar la lista más votada. Los políticos interesados lanzan la especie de que los ciudadanos han dicho claramente que quieren un giro a la izquierda, un giro de progreso, un cambio de sistema… Yo no lo tengo nada claro: los votantes del PSOE no apoyan a Podemos, si así fuera los hubieran votado directamente. Tampoco lo tienen claro los socialistas que cuestionan abiertamente o en privado la estrategia suicida de su líder Pedro Sánchez. Lo mismo podríamos decir de los votantes del PP respecto de Ciudadanos. Los ciudadanos dicen lo que dicen expresamente con su voto, no caben interpretaciones y menos interesadas.

¡Qué fácil es secuestrar la voluntad del ciudadano! A mí, que suelo hablar muy clarito, soy de mi tierra, soy burgalés… me gustaría saber con seguridad la voluntad expresada por los ciudadanos y ¡existen fórmulas!. Si no se da mayoría absoluta y si no se respeta la lista más votada, ¡vayamos a la segunda vuelta y que hable el pueblo!

La Cueva de Ali Babá

taringa.net

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Que quede muy claro desde el principio; con este título me estoy refiriendo a España y más concretamente a los políticos corruptos, que son muchos más de los que quisieramos y menos probablemente de los que pensamos. Y también a todos aquellos que, al amparo de sus amistades poderosas, siguen haciendo su Agosto indecente, mientras los españolitos de a pie asistimos al espectáculo cabreados con cara de tontos útiles.
Hace unos días, en plena efervescencia del » asunto» Rato, escuché decir, refiriéndose al «asunto», al portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, un tal Hernando, sí, hombre, aquel lumbreras que confundió a Albert Rivera con Naranjito, este que debería estar vareando robles en lugar de estar sentado en el Congreso comiendo la sopa boba, pues le escuché declarar muy solemne: «Este asunto es muy duro para todos». Yo comprendo que se estaba refiriendo a que es muy duro ver a un amigo detenido, investigado, encausado, verlo caer desde lo más alto. Pero al Sr. Hernando no se le preguntó como amigo de Rato si no como representante democrático en el Congreso. Si yo hubiera sido el portavoz y a mí se me hubiera preguntado, mi respuesta hubiera sido: «Esto es duro para Rato y para los presuntamente corruptos, porque espero que la Policía judicial y la Agencia Tributaria sigan investigando en los casos sospechosos que se acogieron a la amnistía fiscal, en los temas Pujol, ERE de Andalucia, sindicatos, Griñán, Chaves… Para mí esto es motivo de alegría, porque ha actuado la ley y se está demostrando que la ley es igual para todos, se llame el presunto corrupto como se llame y pertenezca al color político que sea».

Estamos asistiendo en los últimos días a un espectáculo bochornoso en la política española: el PP asustado, sin alegría, como si el edificio se le estuviera desmoronando y los demás frotándose las manos, única y exclusivamente porque la gran pieza ha caido; pero, ¡qué inconscientes! ¿acaso pensais que los españoles no sabemos que teneis en capilla a todos los caraduras implicados en los ERE, los Pujol, los Iñigo Errejón, los Monedero…? O ¿es que creeis que la ley va a seguir focalizada en Rato y no va a continuar investigando?

No me gusta la oposición que se alegra cuando la ley actúa con los contrarios y trata de poner obstáculos a su actuación cuando se trata de los suyos; en una democracia la ley está por encima de todos.

Resaca – Elecciones

Fuente: EFE

Fuente: EFE

Desde hace tiempo tiendo a analizar los acontecimientos con la perspectiva que te da la distancia. En mis tiempos mozos, solía opinar de todo, casi siempre en caliente y con frecuencia me equivocaba. Ahora también me equivoco, pero me he vuelto más reservón.

Ya han pasado 20 días de las elecciones andaluzas. En la noche del 22 de marzo prácticamente ningún partido de los que concurrían se sentía perdedor, excepto PP e Izquierda Unida. Y, por supuesto, todos habían hecho una campaña magnífica. Pero los datos son los que son y ésa es la única realidad válida y no lo que piense cada partido.

Las elecciones andaluzas las ha ganado el Partido Socialista, con 47 escaños, muy lejos de los 55 que supondrían la mayoría absoluta. Ha repetido los escaños que obtuvo en las anteriores elecciones, pero perdiendo un buen número de votos. Por tanto, el objetivo que al parecer se marcó Susana Díaz para adelantar las elecciones no se ha conseguido. El mapa político andaluz no se ha clarificado, sigue necesitando Susana de pactos para poder gobernar y lo sigue teniendo difícil, ya que las líneas rojas de la corrupción y la lista más votada que le marcan Podemos, Ciudadanos y PP parece que no está dispuesta a asumirlas.

¡Qué distinto es el político en campaña del político que baja a la arena día a día! Yo creo que no debería ser tan difícil encontrar políticos coherentes, que en todo momento mantienen firmemente sus principios. Todos los políticos deberían coincidir en algo fundamental: en la política no caben no sólo los corruptos condenados como tales, sino incluso aquéllos sobre los que planea la sospecha de corrupción. No asumir esto por Susana Díaz, que es tan elemental, tan de sentido común, y perderse en disquisiciones filosófico-jurídicas debería suponer su incapacitación para asumir la presidencia de la Junta, por más que se presente en vaqueros (como digna hija de fontanero, como si los demás fuéramos hijos del viento), rodeada cual faraona de su cohorte de aduladores. La corrupción no se combate con un discurso populista, sino con hechos.

En cuanto a la segunda línea roja, debería establecerse por ley, o al menos por consenso de los partidos, que en todos los supuestos la primera en intentar formar gobierno debería ser la lista más votada, por respeto a los votantes.

En el escenario andaluz, se ha escenificado con bastantes matices lo que puede suceder en las generales de finales de este año. Un ascenso progresivo de Ciudadanos, por su posicionamiento claro frente a la corrupción y su manera nada navajera pero firme de hacer política. Un estancamiento de Podemos, claramente por debajo de sus expectativas en las andaluzas, fundamentalmente debido a sus contradicciones en materia de corrupción (una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo) y a su poca claridad en la presentación de sus intenciones políticas. Una caída de Izquierda Unida, porque no consigue aglutinar a las fuerzas de izquierda en la política española. Le han quitado la bandera de la izquierda. Un descenso significativo del PSOE, porque sigue estando en tierra de nadie. Y una subida del PP, debido fundamentalmente a los vientos de la economía que soplan a favor y éste es un factor decisivo en unas elecciones generales.

Nada nuevo bajo el sol

congresoMe he situado como espectador activo ante el último debate sobre el Estado de la Nación de la legislatura. Confieso que he intentado dejar mi mente en blanco, vacía de prejuicios y de ideas preconcebidas, buscando dejarme sorprender por alguna idea valiente, medianamente genial, atrevida. ¡Qué decepción!

Un debate previsible, aburrido, plúmbeo… El presidente del Gobierno en su papel: desgranando una retahíla de aciertos durantes estos últimos meses, que digo yo, si los aciertos han sido tantos cómo puede ser que los españoles estemos como estamos. Se le podría conceder al presidente que las cifras macroeconómicas están mejorando ciertamente, que ha sido muy difícil enderezar el rumbo de una economía recibida en estado de quiebra. Pero tanta euforia no está justificada, sobre todo si analizamos la situación labora y, por ende, social de muchas familias españoles.

Y… ¿qué decir de la oposición? Durante todo el debate nos ha presentado una nación en blanco y negro. Pero, ¿cuándo va a aprender la oposición española que su función también es, como la del gobierno, servir a la sociedad? No he podido descubrir ni una sola propuesta positiva. Lo que sí ha aflorado en este debate han sido las peleas dialécticas de barrio, carentes de ideas y sobradas de reproches. Desde luego no ha sido una lección de buen parlamentarismo, más bien todo lo contrario.

Si con estos mimbres vamos a tener que seguir construyendo la democracia española, yo sugiero que, como hicieron las cortes franquistas en los comienzos de la Transición, nuestros representantes políticos, por ineptos, se autodisuelvan, a ver si así tenemos la posibilidad de descubrir otra nueva forma de hacer política, en la que el servicio al pueblo, y no la profesionalidad, sea la regla de oro.

Ya nos mostraron el camino los clásicos, nihil novum sub sole.