El secreto de sumario

secreto-de-sumario-674x300En esta sociedad del siglo XXI, el poder de los medios de comunicación es casi ilimitado. Todos los tienen en cuenta, todos los respetan, muchos los temen. Si un acontecimiento no se ve reflejado en los medios, no existe socialmente; se han convertido en algo imprescindible socialmente hablando.

Los sociólogos del siglo XX los identificaron con el 4º poder, vislumbrando su importancia en la sociedad del futuro. Hoy, en nombre del principio de libertad de expresión, se justifica casi todo, como si el principio de libertad de expresión o el principio al derecho de información fueran derechos absolutos y sacrosantos de la democracia.

Y es cierto que son unos derechos muy importantes, pero en democracia existen otros derechos que están al mismo nivel: el derecho al honor, el derecho a la intimidad, el derecho a la presunción de inocencia… No se puede, amparado en el principio de libertad de expresión, condenar a una persona con juicios paralelos, sacar a la luz pública el contenido de un sumario que debería estar protegido por el secreto sumarial. No se puede sostener que el fin, derecho y deber de informar, justifica los medios.

Ningún medio ilícito o moralmente reprobable se puede justificar por muy noble que sea el fin que se pretende alcanzar. Con demasiada frecuencia aparecen en los medios noticias que deberían estar amparadas por el secreto sumarial, y no sirve que los periodistas se escuden en las filtraciones de parte. Ellos saben que muchas veces esas noticias se consiguen con sobornos, presiones, extorsiones, chantajes… en definitiva, con malas artes ante las que poco o nada puede hacer el filtrador.

En una sociedad de libertad como la nuestra, en una sociedad democrática, lo único absoluto es la ley. Y si a los periodistas no les gusta que la ley ponga límites a su derecho de informar, tendrán que autorregularse con criterios sensatos, porque en democracia hasta los periodistas están bajo la ley.

Financiación y otras lindezas

A mi almohada mágica la noto hoy cabreada y bastante atropellada. Me dice:
– Estos de Podemos y sus acólitos apenas han comenzado a andar y ya gatean.
– Dentro de nada la sociedad española y, en concreto, sobre todo la de Madrid y Barcelona, se va a quedar alucinada al comprobar la cantidad de empleados colocados a dedo que van a trabajar en sus ayuntamientos.
– Me preocupa que aquella frase de P. Iglesias «El miedo ha cambiado de bando» se esté empezando a cumplir. Pero tú no tengas miedo. El miedo nunca ha sido creador de nada positivo.
– Eso sí, si tus representantes políticos, aquellos a los que tú has votado, necesitan tu respaldo, acude y dáselo, aunque enfrente se sitúen energúmenos. No es bueno que los representantes políticos libremente elegidos se sientan intimidados.
– Analiza con objetividad las noticias de los medios y sé muy crítico al aceptar su contenido. Estoy descubriendo, me dice mi almohada, que la ideología está imponiéndose a la veracidad en la información y eso es muy peligroso para la democracia, además de irresponsable.
– Te brindo una idea, me dice, sería muy saludable para la democracia que la sociedad española se enterara de los cauces de financiación de los medios de comunicación españoles para saber a quién o a quiénes rinden pleitesía. «Poderoso caballero es don dinero».
– ¿Te has preguntado alguna vez por qué no se trata de la misma forma los casos de corrupción en todas las formaciones políticas? La corrupción es igual de perversa se dé donde se dé.
– ¿Tendrá que ver con la fuente de financiación de los medios?